viernes, 14 de marzo de 2014

Se encontraba en las calles de Shinjuku montado en su coche mientras se dirigía hacia las afueras. Cuando se encontraba a punto de llegar a las afueras, recibió un mensaje al móvil que decía:
Cambio de planes Jax, ahora te mandaremos un mensaje en el que te pondrá las instrucciones que tienes que cumplir, recuerda más te vale que no nos falles.
Mientras recorría las calles de Shinjuku, Jax pensaba que tendrían de especial estas personas para que tuviera que realizar la misión que se le había encargado.


-Hemos venido a ver a Trantounp, avísale- dijo Dark.
-De acuerdo- dijo aquel individuo bajando la espada y desapareciendo a través de una puerta que conducía a un pasillo oscuro.
-Perdónale- dijo Dark a Bruce- siempre le pasa lo mismo. Supongo que sera por estar tan tiempo con Trantounp, que acaban siendo más desconfiados, más locos o quien sabe que.
-Lo mas probable es que perciban la realidad de manera diferente- dijo Crox- al estar tanto tiempo rodeado de muertos, probablemente se estén iniciando en el mismo tipo de magia que Trantounp.
-¿Que tipo de magia?- pregunto Bruce
-Nigromancia- dijo alguien por detrás de Bruce
Cuando este se giró se encontró con un hombre que parecía un armario de lo grande que era, probablemente fueran tres metros de altura con unos brazos como unos troncos. Era de un color rojizo toda su piel, con unas garras negras al final de los brazos que parecían algo extrañas. En sus ojos amarillos completamente, en el cual no se distinguía ningún tipo de iris ni nada por el estilo, en el ojo derecho se distinguía una clara cicatriz que atravesaba el ojo de arriba a abajo. Las piernas eran como dos bloques de hormigón, gigantes y con una apariencia de resistencia muy elevada. Se encontraba vestido por un pantalón gris y una camisa blanca que dejaba ver sus brazos.- Cuanto tiempo sin veros chicos, ¿qué os trae por aquí?
- Han envenenado a Luca- dijo Dark- ¿Podrás curarle?
-Sabes que sí- dijo Trantounp avanzando por el pasillo oscuro- seguirme

Le siguieron por un pasillo oscuro. No había nada en el pasillo, excepto tres habitaciones, las cuales parecían cerradas. Al final el pasillo había una habitación abierta de la cual salía una luz muy blanca. Al entrar, Bruce observo que la habitación era una sala de operaciones, como las que veía en la tele. Había muchos armarios en las paredes, con una camilla en el centro, la cual tenía una luz encima de la camilla y dos personas más. Una de ellas era el chico que les había atacado antes, llevaba la espada en el cinturón, junto a una camisa blanca y unos pantalones azules. La otra persona era una chica, muy mona bajo la opinión de Bruce, la cual llevaba un vestido rojo. La chica al mirar a Bruce le dedicó una sonrisa picarona y se dio la vuelta como si estuviera avergonzada, mientras el chico le miraba con mala cara. 

sábado, 1 de marzo de 2014

Corría como el viento mientras destrozaba los pocos zombies que salían a su encuentro después de ignorar la orden de retirada que proclamaron con una llamada de cuerno de guerra. Estaba perdiendo demasiado tiempo en cargarse todos los zombies, sabía de sobra que no tenía que hacerlo, pero el ansia de sangre y muerte le podía. Tardaba demasiado en llegar, probablemente si se entretenía mas tiempo le podrías costar la vida a alguien. A costa de negar su propio instinto decidió ignorar a todos los zombies y corrió todo l deprisa que pudo para llegar a la cueva donde habían quedado con Urobo. Al llegar a la entrada de la cueva, alguien dijo:
-Has tardado demasiado Wolf
-Demasiados zombies por el camino- se limito a decir Wolf, como si él ya entendiera el resto de la historia
-¿Donde están?-dijo aquel individuo- ¿por qué no están contigo?
-Envenenaron a Luca y han ido a ver a Trantounp para curarle- dijo Wolf
-De acuerdo, tendremos que ir con ellos, pero tengo un pequeño encargo para ti previo a que vayas- dijo desde la oscuridad de la cueva


-Me has fallado demasiadas veces- dijo El jefe- ¿qué puedo hacer contigo Mondaeum?
A esta pregunta lo único que se obtuvo fue un silencio sepulcral. El jefe se encontraba dando vueltas al rededor de Mondaeum mientras este tenía la vista puesta hacia abajo sin mirar a El jefe. El jefe introdujo su mano dentro de su chaqueta y agarro algo mientras añadía:
-No te lo tomes como algo personal, pero es por tu bien, para que rindas mas en el trabajo
Al terminar de hablar sacó su mano de dentro de la chaqueta con un látigo en la mano que empleó para fustigar cruelmente a Mondaeum. Durante media hora se dedicó a fustigar con el látigo a Mondaeum y terminó cuando añadió:
-Por ahora es suficiente, espero que no necesitemos otra conversación como esta, ¿entendido?
-Si.. si señor- dijo Mondaeum levantándose a duras penas después de la paliza que le había propinado El jefe.
-Excelente- dijo El jefe- ahora te vas a encargar de una pequeña misión que tengo preparada y reservada para ti, espero que no me falles
-No lo voy a hacer señor- dijo Mondaeum consiguiendo incorporarse
-Eso espero- dijo El jefe- por tu bien, a la próxima vez como me falles no seré tan bueno contigo, ahora marchate a descansar, mañana te daré los detalles de tu nueva misión.
-Si señor- dijo Mondaeum abandonando la estancia
-¿Crees que lo va a conseguir señor?- dijo una sombra desde las sombras de la habitación
-No creo- dijo El jefe- pero por eso iras tu también, te encargaras de el final de la misión. Si por algún casual acaba fracasando, quiero que te encargues de Mondaeum y lo mates, así no nos darás problemas y terminaras tu la misión y saldremos victoriosos

-Si señor- dijo el individuo desde las sombras.